César Ulate y La Palmera

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La familia de César Ulate está llena de economistas. Por eso, cuando salió del colegio, entró a Economía en la UCR. Ese año lo paso en clases, mas o menos, tratando de sobrevivir la sobredosis de matemáticas. En el colegio había tenido una amiga artista, junto a quien se dio cuenta de que le gustaba el arte. A veces, cuando caminaba por Bellas Artes, ansiaba por estar allí, con los artistas.

Ese año de Economía le sirve ahora a César (más conocido como el pollo) para llevar los libros de La Casa de la Palmera; para tener una base de negocios. En Bellas Artes no se aprende mucho de números y finanzas. Se aprende técnica, se aprende a explorar estilos. Pero no es una educación enfocada hacia el mercadeo y la producción. Tienen todo el talento que necesitan para hacer su trabajo, pero no saben por dónde empezar.

Según César, valió la pena la UCR para establecer conexiones y aprender técnicas. Sin embargo, recomendaría a quienes quieren aprender pintura que lleven unos cursos o asesorías y simplemente comiencen a trabajar.

César estudió pintura y grabado (aunque no ha terminado este último). Se interesó mucho por los autorretratos, y este interés en la figura humana persiste aún hoy. Está trabajando en una serie de pinturas basadas en cuartos de hoteles. Le interesa resaltar la pintura, la textura, el material plástico. Las pinturas son grandes, gruesas, coloridas. Hay figuras en las camas, en los espejos, en la esquina. También se sienten ausencias y un poco de abandono en las escenas.

A la misma vez que termina esta serie, César trabaja haciendo camisetas, calcamonías, imanes, de todo un poco. Todo esto lo produce bajo el nombre de La Casa de la Palmera. La misma nace en los últimos años de universidad de César. Allí conoce a Munguía, y a Pedro y Pablo Sánchez. Junto a ellos nace la idea de un espacio para trabajar. Alquilan una casa en Alajuela. En el jardín hay una palmera grande, y así nace La Casa de la Palmera.

Todo fluctúa en La Casa de la Palmera. “No hay mucho plan,” como dice César, Al principio no había nada muy claro. Empiezan a pagar la renta organizando conciertos y exposiciones. Luego diversifican y se va generando una marca. Pero todo va pasando con calma y muy orgánicamente. “No hay un norte específico en el proyecto.”

Se ha corrido la voz . Ahora venden en Ñ y Kiosko San José, aunque su fuente principal de ingresos son las ferias. ‘El Pollo’ trabaja principalmente sólo. Sus metas han ido evolucionando. Le gustaría tener un ciclo de producción constante y sentirse más estable. Luego, “mandarse con más fuerza.”

César está trabajando en dejar atrás todo lo que lerdea el progreso de su trabajo. Lo que más le hace falta parece ser tiempo. Le gustaría sacar una maestría en Administración de Negocios. No tiene planes muy concretos, y no quiere trabajar en una oficina ni parar de pintar. Quiere seguir dejando que las cosas caigan en su lugar, y ver qué pasa.

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One Response to “César Ulate y La Palmera”

  1. César Ulate Says:

    […] proyecto interesante del que pronto les traeremos más información, aunque pueden empezar a leer aquí. Dicha pintura es esta: Interior con lavamanos y […]