Gabriela Valenzuela
Si tuviera que decirles lo a mi nadie me dijo? Que la vida es simple.
foto propiedad de la entrevistada
Lectora precoz que era, Valenzuela se adelantó un año en la escuela, graduandose de 16. Fue educada no sólo por el Conservatorio Castella, sino que por su madre, junto a quien aprendió a celebrar la naturaleza y a desarrollar su creatividad. Esta educación ha probado ser uno de los pilares de Valenzuela, quien cree en la práctica de diseño ´verde` y en lo natural. “Yo siempre digo que el diseño está en lo que te rodea. Eso hay que aprender a verlo.”
Al final de sus años colegiales, se vistió de negro e iluminada por el drama de una luz gigantesca, ganó un concurso de actuación. Los años en España estuvieron colmados de estímulos; cuenta, “Eran muchos artistas, muchos escritores, muchos poetas y muchas cosas ´underground’.” Rodeada de mentores, escritores y cineastas, Valenzuela perfeccionaba su arte.
Pronto dejó teatro y cine y se fue a Bélgica a estudiar periodismo. Le ofrecieron un trabajo en Línea Italiana. Luego la contrataron en Vogue en el área de diseño, después se fue a Harper´s Bazaar Italia cubriendo la alta costura en Italia, para terminar siendo corresponsal en NY.
No para de ser un cuento de hadas con este cuarto cambio de hogar. En Nueva York, Valenzuela conoce a un hombre cineasta, fotógrafo, diseñador de modas, innovador, inventor; a un futuro esposo.
Cuando yo conoci a mi esposo no tenía ninguna intención de casarme. Sin embargo, tres años después de conocerse se comprometen. El negocio de su esposo, Go Silk, despega y crece.
El esposo de Valenzuela cumple una vieja promesa de parar de trabajar a los 40 y se van a vivir a Tamarindo. “Fuimos nosotros los que empezamos a traer gente de mucho estilo, y creamos esa calle que llaman the million dollar mile.” Fue así como, hace ya 9 años, Valuenzuela regresó a Costa Rica, a “enchancletarse y embarrialarse.”
Gabriela Valenzuela quiere que las cosas avanzen en Costa Rica. Atesta, “Yo creo que en Costa Rica hay muchísimo talento, verdaderamente. Y es algo innato que la gente no aprovecha y es el resourcefulness. Como no teniamos tantas cosas antes acababamos por resolver algo que queríamos tener haciendo ´un magyver`.”
Ella es alguien que cuenta con mucha experiencia. Ha trabajado con comunidades en África, en Vietnam, en Yugoslavia… “Donde la gente es muy humilde,” dice. “Yo he trabajado con gente tan pobre que ni siquiera han visto una cuchara, y sin embargo tienen ideas maravillosas.”
En Costa Rica, en cambio, “la gente es muy celosa. Esa es parte de la personalidad del costarricense.” Le parece que es más que todo un problema de creatividad, de innovación. “Lo que pasa en Costa Rica es que no hay formación. Hay montones de cosas copiadas, al punto que uno dice ´que vergüenza`.”
Valenzuela trabaja con pequeños productores y artesanos. “Mi tarea es de no sólo absorber y aprender lo que ellos hacen para después aprovecharlo sino que también enseñarles como eso se puede transformar con un modernismo dentro de esa cultura.” Ella ha ayudado a varios artesanos y pequeños productores a montar y avanzar sus negocios. Trabajó con una compañía en la que les introdujo una tecnología nueva llamada sandwash, en la cuál utilizaron polvo de piedra pómez para pulir y una máquina que le compraron a una compañía en quiebra, para mejorar la producción.
¿Cómo funciona? “Cuando trabajo con alguien me gusta ver que es lo que hacen. Mi idea es siempre colaborar con la persona. Me parece que todas las personas tenemos algo que ofrecer.” Valenzuela tiene una cooperativa llamada Heartwood. Hizo objetos de madera con artesanos de Sarchí. “Resulta que cuando ellos estan haciendo cosas asi usted tiene que agarrarlos de la mano como un chiquito que está aprendiendo a caminar…”
Al ver uno de estos tazones, un diseñador de Nueva York le pidió más y más de éstos objetos decorativos. “Yo soy el concepto, el diseño, y ellos son los productores.” Ahora está produciendo en otros países por las trabas en el proceso que se presentan en Costa Rica.
Gabriela Valenzuela tiene una conciencia. “Yo no puedo disfrutar de cosas bellas si sé que alguien no está comiendo.” Notablemente también logró (junto a su esposo), mientras trabajaba con Go Silk, leyes para los trabajadores en las fábricas de China.
Otra manera en que Valenzuela ha sido innovadora es en el concepto del diseño ´verde`. En los tiempos de Go Silk, ella y su marido decidieron usar solamente tinturas naturales no poluentes- verde sage, azul indigo, rojo mariquita.
Ahora Valenzuela quiere hacer un centro de las artes en Guanacaste. “Yo no me voy a dar por vencida, voy a seguir. Tengo un sueño- quisiera convocar a todos los artistas, artesanos y diseñadores de este país y crear grupos dinámicos de trabajo.” También quiere lograr que crezca el diseño costarricense. “Como no los vamos a preparar, a educar, a fortalecer su propia cultura? Es importante. Es serio. Es una cosa en la que quiero trabajar.”
Usted puede ver algunos de los diseños de Gabriela Valenzuela a partir de mañana en la exhibición Costa Rica Diseña, en el MADC.

September 8th, 2008 at 8:05 am
Muy lindo comentario, además de ser interesante..
Sigan asÃ!!!
Gracias!!