Laura Cristina Scott
Siempre me ha encantado estar creando cosas.
Laura Cristina Scott no estaba satisfecha con la casa de sus barbies. En el momento Laura vivía con su abuela, una costurera, a quien rogó que hicieran otra casa más apta. Fue todo un proyecto; una mansión amueblada, con todo tipo de detalles. “Aquello era una cosa monstruosa… Al final quede tan complacida. Fui creciendo, y siempre tuve esa necesidad de hacer mis propias cosas. No me gustaba nada de lo que me vendían…” cuenta Laura.
Este incidente nos da una pista en cuanto al futuro de Laura, quien se decidió por el tema de los textiles y la moda. Sus estudios comenzaron en arquitectura, pero lo suyo no eran edificios. “Dije, ‘yo voy a tomar el camino largo. Voy a estudiar diseño de producto, voy a ver si esto es realmente lo que quiero…’” Su tesis fue basada en textiles, un campo poco explorado en San José. “A mi no me interesa mercadeo de moda en lo más mínimo. A mi lo que me gusta es el textil, la manufactura.”
Cuenta Laura que es difícil lograr algo con el tema de textiles en Costa Rica. Sus investigaciones la llevaron a concluir que aunque aquí no hay mucho campo, las bases de la universidad fueron una gran ayuda. “Siento que la educación es buena, pero hay que seguir.” Mucha gente que conoce se quieren ir afuera, sin embargo, nos dice, el problema es miedo. Se pasa un mes duro, pero luego, todo va cayendo en su lugar. “Hay que tomar en cuenta que al principio usted nunca va a ser necesario.”
Laura trabajó en Costa Rica en una compañía llamada Diseño Arte y Tecnología, haciendo diseño grafico. También fabricó una colección para Del Río. Vendía ropa de su propia línea llamada Lauritica en tiendas como Ñ y Ruta Urbana. Pero con la universidad y su afán por los textiles, decidió seguir adelante. “Yo no quería ser un bricolaje.”
En Octubre 2007, Laura conoció a Jill Stewart en un seminario de otoño en Nueva York. “Yo a todo el que podía le entregué portafolio,” dice. Esta tenacidad dio fruto cuando Stewart la llamó la mañana siguiente, y le dijo, así no mas, “Venga a una pasantía.” Laura aceptó. Empezó trabajando con prendas hechas en cuero. Su jefa inmediata en diseño de calzado sugirió contratarla. Luego, al terminar la colección, renunció.
Cuenta que su proceso de diseño involucra horas en la biblioteca, tomar en cuenta las tendencias del momento y pensar en la figura y qué se ve bien. Sin embargo, “mucho es la calle.” Esta temporada ha estado trabajando mucho bajo la influencia del Arte Deco y el estilo Navajo.
En diciembre empezó con JL Apparel, una casa de moda que le diseña a Victoria´s Secret, entre otras marcas. De allí conoció a una diseñadora que empezó a trabajar en una línea nueva. Ahora está diseñando todos los uniformes para el BAC San José y montando una empresa para vender sus servicios en el exterior.
En Estados Unidos tiene dos trabajos, constituyendo un día laboral de 16 horas diarias. “Si usted no esta dispuesto a pasarla realmente mal, no lo va a lograr,” asegura. Laura no tiene ningún problema con el trabajo duro. “Aquí donde estoy, estoy muriéndome por volver a irme a trabajar.” ¿Cómo sigue adelante, de dónde saca la energía? Es muy fácil, sencillamente tiene que gustarle lo que hace; “Hay que tener el amor.”
